domingo, septiembre 17, 2006

Afecta a la carrera musical la deficiente enseñanza previa de la materia: cantante
ANGEL VARGAS
Uno los principales lastres que enfrenta la enseñanza musical en México es que los planes de estudios en los conservatorios y escuelas profesionales son ya anacrónicos. Sin embargo, existe un problema aún más profundo y que nadie parece advertir: la inexistencia de una instrucción musical previa.
Tal es la opinión de la soprano y pedagoga regiomontana Yvonne Garza, quien explica que la falta de educación artística en los planes de estudio oficiales, en especial de música, ha provocado que las carreras profesionales sean demasiado largas, porque los estudiantes llegan generalmente sin conocimiento alguno del tema.
"Incluir la música en las escuelas permitiría que al llegar al nivel secundario o medio superior los alumnos cuenten ya con las bases para encarar mejor preparados y en menor tiempo la carrera. El sistema tiene que durar tanto tiempo porque no tenemos instrucción previa, como sí sucede, por ejemplo, en Estados Unidos, donde la carrera dura cuatro años, mientras que en México el promedio es de ocho", señala.
"Se necesita también una reforma y una renovación en los planes de estudio. En canto, por ejemplo, incluir materias como fisiología y anatomía del canto, así como pedagogía. Pero insisto, pienso que lo básico es arreglar primero esa falta de educación musical previa", afirma la cantante y académica.
Yvonne Garza se encuentra actualmente en la ciudad de México coordinando los ensayos finales de los 14 alumnos del Taller Juvenil de Canto que imparte en Tamaulipas. Esto con vistas a su presentación hoy en el Conservatorio Nacional de Música, al lado de la Orquesta Sinfónica Juvenil de México.
Se trata de un espectáculo escénico-músico-vocal con el que la agrupación comienza su segunda temporada del año y el cual está diseñado como una especie de mosaico operístico integrado por arias para solistas y escenas de algunas de las más conocidas obras del género, entre ellas Las bodas de Fígaro, de Mozart; Dido y Aeneas, de Purcell; El Barbero de Sevilla, de Rossini, y Elixir de amor, de Donizetti.
La dirección concertadora estará a cargo de Enrique García Barrios, quien actuará como batuta huésped. El aspecto escénico, en tanto, corresponde Leszek Zawadka. La cita es el inmueble de Presidente Masarik 582, Polanco, a las 17 horas. Entrada libre.