viernes, enero 16, 2004

Donizetti: las virtudes de la voz

Gaetano Donizetti nace el 29 de noviembre de 1797 en la ciudad lombarda de Bérgamo, de familia humilde. A los ocho años es admitido en las Lezzioni caritatevoli di musica que dirigía Johannes Simon Mayr , Mayr influyó altamente en el joven Donizzeti, aproximándolo hacia los modelos del Clasicismo Vienés, lo que dio lugar a sinfonías, cantatas, cuartetos y quintetos que Donizzeti compuso siguiendo los modelos de Haydn y Mozart, cultivando a su vez la música sacra.

En 1815 es enviado al Liceo Musicale de Bologna, donde permanecerá dos años para perfeccionarse en las técnicas de contrapunto con el padre Mattei, también maestro de Rossini. Es aquí en Bologna, donde compuso sus primeras óperas: Il Pigmalione (1816), Olimpiade y L´ira d´Aquille (ambas 1817), pero su primer éxito, llegó con Enrico di Bologna, estrenada en Venecia en 1818. Sin embargo el verdadero éxito le llegará en 1824 con dos de sus operas que recibieron un clamoroso recibimiento con pocos meses de diferencia: Zoraira di Granata (Roma) y sobre todo L´aio nell´imbarazzo, que lo lanzó en el exterior. A partir de este momento se ve obligado a una producción frenética (hasta ocho óperas en un año), por una demanda de un mercado operístico que lo había convertido en uno de sus favoritos.

En 1827 se establecerá en Nápoles, siendo nombrado dos años después director del teatro Real de la ciudad y en 1834 profesor de contrapunto de su conservatorio.

Es en este periodo cuando se producirá la consolidación de su estilo, destacando: Anna Bolena (1830), L´elisir d´amore (1832), Parisina d´Este (1833) y Maria Stuarda (1834).
Producirá después, otra de sus obras maestras y la que será la más célebre en la posteridad: Lucia di Lammermoor (1835), adaptación libre de la novela The Bride of Lammermoor, de Walter Scott que será la culminación del romanticismo donizetiano.
Posteriormente se sucederá una de las épocas más oscuras de la vida del músico y que será punto de partida de sus posteriores trastornos mentales. En menos de dos años mueren sus padres su hija y su mujer. Fracasará también su obra Pia de Tolomei en la Scala de Milán, lo que terminará por sumirlo en una etapa de melancolía, que le hará abandonar Nápoles y trasladarse a París. Allí reasumirá un ritmo de trabajo desenfrenado al que acompañará el éxito, destacando: La figlia del regimiento (1840), La favorita (1840), Maria di Roan y Dom Sébastien (1843) y sobre todo Don Pascuale del mismo año, que esta considerada unánimemente su obra maestra.

Agotado por la intensidad de su trabajo y por la hipersensibilización de su sistema nervioso, Donizzeti sufrió una parálisis cerebral (1845), será conducido mas tarde a Bérgamo por sus familiares pues el autor había manifestado su voluntad morir allí, haciéndolo el 8 de abril de 1848.