domingo, noviembre 02, 2003

Celebran a los muertos con música de concierto
Ofrendan ‘Misa Azteca’

Periódico Frontera 01/11/03
Tambores, coyoles, guitarras y violines se sumaron al coro de voces que desde la Sala de Espectáculos del Cecut reprodujeron el rito de la liturgia católica en la versión mestiza de Joseph Julián González
Por Patricia Blake
pblake@frontera.info
La magia de lo prehispánico se combinó con la música de concierto como parte de una ofrenda a los muertos en la “Misa Azteca”, en la que participaron más de 40 músicos y cantantes en escena.
Frente a una pequeña ofrenda a los muertos, formada de cempasúchiles e incienso, la Orquesta de Baja California combinó su música con la del grupo Tribu, que tiene más de 30 años de interpretar música Azteca en México.
La tradición americana de tambores y coyoles se mezcla con la europea de guitarras y violines en esta pieza compuesta por el músico chicano Joseph Julián González, quien encontró en estos sonidos la forma de mostrar la forma en que se han ido tejiendo las culturas actuales.
Con las voces de los miembros del vocal clásico y las de los solistas Florencia Tinoco, José Plazola y Carolina Orozco, se desarrolló durante poco menos de una hora este singular concierto que tiene una estructura similar a la de los cantos de una misa católica.
Después de seis años de haber sido estrenada, esta obra atrapó a los asistentes por la originalidad de sus sonidos que recuerdan las raíces mexicanas pero también la conquista española y el mestizaje.
Los músicos de la OBC, vestidos con su acostumbrado frac negro, tocaban sus instrumentos mientras el coro interpretaba “Cordero de Dios”; sobre una tarima y vestidos de manta, los integrantes del grupo Tribu seguían las partituras esperando el momento de hacer sonar sus tambores dentro de la pieza.
Aunque podría parecer difícil mezclar la formación musical de los integrantes de la OBC con la de Alejandro Méndez, Ramiro Ramírez, David Méndez y Agustín Pimentel, quienes son etnomusicólogos por la Escuela Nacional de Música de la UNAM, y miembros fundadores del Archivo etnográfico Audiovisual del Instituto Nacional Indigenista, este concierto demostró que sí es posible.
En un contraste musical y visual, las voces operísticas destacaron este espíritu del concierto cantando en latín, náhuatl y español esta misa simbólica que se realizó en la Sala de Espectáculos del Cecut y a la que acudieron más de 600 personas.
Final espectacular
En esta obra rica en sonidos de percusiones, la orquesta estuvo a cargo del director huésped José Areán mientras que la dirección coral fue de Ignacio Clapés.
Entre letras en las que se identificaban fragmentos de los cantos “Hossana” y “Aleluya”, además de textos tomados de “Cantares Mexicanos”, se desarrolló esta propuesta contemporánea que refleja parte de la historia musical de América.
Conforme avanzaron los ocho movimientos que integran la obra, la música tomó un dramatismo que se acentuó en la última parte, en la que todos los músicos y cantantes que estaban sobre el escenario se unieron a una sola voz.
Después de un final de sonido espectacular, los asistentes aplaudieron durante más de 5 minutos, mientras se retiraban los músicos; finalmente el director decidió volver a salir a escena e interpretar otra vez la última parte de “Misa Azteca”.
En un espectáculo de música, religión y tradiciones, se realizó este festejo en el marco de Día de muertos, que fue también el tercer concierto de la temporada anual de la Orquesta de Baja California.