miércoles, septiembre 03, 2003

El Teatro alla Scala de Milán fué inaugurado en el 3 de marzo de 1778 con la ópera Europa Riconosciuta, de Antonio Salieri (1750-1825). Ha sobrevivido a un bombardeo aéreo (1943) y regulares, malos y malísimos cantantes y directores y desde luego a deidades del canto, y en este 2003 celebra 225 años de vida.

Ángela Peralta (Cd. de México, 1845, Mazatlán, Sin., 1883) fue a los 17 años de edad, en 1862, la primera cantante mexicana en presentarse en el Teatro alla Scala de Milán cantando Lucia di Lammermoor. Si bien es imposible saber con veracidad que sucedió en esas once representaciones, sólo puedo concretarme a transcribir en estas líneas lo que reseña rigurosamente el libro Anales del Teatro alla Scala de Milán, 1778-1806 de Pompeo Cambiaso, refiriéndose a las presentaciones de Ángela Peralta. Dice así: “Actuación mediocre”. Lo que sí sabemos es que la Peralta jamás regresó a ese escenario, no obstante continuó cosechando éxitos en otros teatros del extranjero y de México.

En tanto, hubieron de pasar cuarenta y siete años para que otra distinguida cantante mexicana reapareciera a tan celebérrimo escenario. Fanny Anitúa (Durango, 1887, Cd. de México, 1968) debutó el 17 de diciembre de 1910, con 23 años de edad, encarnando a Erda en la ópera Siegfried, de Wagner. Regresó para la temporada 1911 a cantar Safo, de Pacini y en 1915 para interpretar El príncipe Igor, de Borodin y Fedra, de Pizzetti, en su estreno mundial.

En 1952 dos cantantes mexicanos, Pina Carrillo, soprano que destacó en nuestro país como recitalista y que cantó también algunas funciones de Cavalleria Rusticana en 1956 y una Adriana Lecouvreur en 1962 con Plácido Domingo, pisó el escenario de la Scala cantando únicamente un pequeño papel en la ópera Der Rosenkavalier, y el notable bajo Roberto Silva lo hizo en el mismo año donde interpretó al Viejo hebreo en Samson et Dalila.

Oralia Domínguez (San Luis Potosí, 1925) una de las mezzosopranos mexicanas más importantes del siglo que termina debutó en la Scala el 7 de mayo de 1953 con la ópera Adriana Lecouvreur, de Cilea, en donde interpretó a la Princesa di Bouillon junto a la ya legendaria soprano italiana Renata Tebaldi. Otras actuaciones en este escenario sucedieron en títulos como Boris Goudonov, de Mussorgski en la temporada 1955-1956 interpretando el papel de Marina, nuevamente Adriana Lecouvreur en la estación 1957-1958 y Don Carlo, de Verdi en los años 1960-1961 donde encarnó a la Princesa Eboli.

En menor escala el barítono regiomontano Franco Iglesias se presentó en la Scala en la temporada 1956-1957 cantando el papel de Billy Jackrabitt en La Fanciulla del West, de Puccini y El cancionista en la ópera Louise, de Charpentier. Así como en la temporada 1957-1958 donde hizo el pequeño papel del Príncipe Yamadori en Madama Butterfly.

Gilda Cruz-Romo (Guadalajara, Jal., 1940) debutó en el escenario milanés en la temporada 1972-1973 cantando cuatro funciones de Aida, de Verdi y en la estación 1974-1975 interpretó el papel de Amelia en siete representaciones de Un ballo in maschera, de Verdi.

El barítono Guillermo Sarabia (Mazatlán, Sin, 1937, Amsterdam, Holanda, 1985) se presentó en la temporada 1976-1977 cantando siete funciones del papel protagónico en Wozzeck, de Berg. En la temporada 1977-1978 interpretó a Renato en Un ballo in maschera y en 1979 regresó para cantar nuevamente Wozzeck.

Francisco Araiza (Cd. de México, 1950) llegó al teatro de la Scala en 1977 para cantar el primer espíritu en Orfeo, de Monteverdi, en 1980 lo hizo como Almaviva en Il barbiere di Siviglia para después continuar con La Cenerentola, Don Giovanni, recitales y otros títulos más, logrando permanecer en ese escenario hasta nuestros días.

Otro tenor, Fernando de la Mora (Cd. de México, 1958) debutó en la Scala en la temporada 1988-1989 con la Messa di Requiem, de Verdi y en la estación 1989-1990 como Alfredo en La Traviata, de Verdi.

Desde la temporada 1992-1993 como Fenton en Falstaff, de Verdi, el tenor Ramón Vargas (Cd. de México, 1960) ha cantado en este escenario y cosechado uno de los mayores éxitos para cantante mexicano alguno.
José Octavio Sosa