miércoles, agosto 20, 2003

GIUSEPPE D'ISTEFANO

Nació en Motta Santa Anastasia, cerca de Catania, el 24 de julio de 1921. Adriano Tochio (del coro de La Scala) le dio clases de canto durante casi dos años. Luego pasó a manos de Luigi Montesanto por período similar. En enero de 1941 llegó el servicio militar y fue destinado a un regimiento de infantería con sede en Ravenna. Allí se hizo amigo de Giovanni Tartaglione, jefe de los servicios sanitarios del regimiento, quien al saber que poseía una buena voz le asignó una tarea de enfermero-cantante. Incluso le salvó la vida al impedir que fuese enviado a la Unión Soviética donde él perdió la suya. En 1943 Di Stefano regresó a Milán con su madre e intentó cantar con el seudónimo de Nino Florio, pero la firma del armisticio y la llegada de los alemanes lo empujaron nuevamente hacia las filas de las que sólo se libró huyendo a Suiza. Una vez allí comenzó a ofrecer conciertos en diversos campos de refugiados para luego intervenir en un programa de Radio Lausana que incluía títulos como L' Elisir d' amore, Il Tabarro y La cambiale di matrimonio, dirigidos por Otto Ackermann. Terminada la guerra regresó a Italia y se puso de nuevo en manos de Montesanto, quien volvió a entrenarle la voz. No sólo le brindó lecciones bastante frustrantes sino que se convirtió en su empresario. Firmaron un contrato de diez años a instancias del veterano Walter Mocchi. Sin embargo, fue a través de Liduino Bonardi (otro conocido agente de artistas) que se concretó el debut del tenor como Des Grieux en Manon de Massenet en Reggio Emilia (1946). Ese mismo año se presentó en Barcelona.

En 1947 Di Stefano ya estaba en La Scala, donde fue un tenor de frecuente actuación en los quince años posteriores. Sus relaciones con la compañía tuvieron algunos sobresaltos en la época en que alternaba sus actuaciones con el Metropolitan. Los comienzos con Manon (Favero, Borriello, Siepi; dir: Antonio Guarnieri) y Mignon (Simionato, Aimaro, Paci, Siepi; id. director) fueron auspiciosos pero no tuvieron continuación hasta 1952, cuando regresó para una serie de funciones de La Gioconda junto a Maria Callas y Ebe Stignani, luego de una espinosa correspondencia entre Ghiringhelli y Bing. No se conserva una grabación del vivo de ese acontecimiento ni la obra de Ponchielli se produjo en ningún estudio discográfico con ese prestigioso trío. Otras óperas de La Scala cantadas junto a Callas fueron Lucia di Lammermoor, bajo la dirección y régie de Herbert von Karajan y La Traviata puesta en escena por Visconti. Aquí exhibió su fama de rebelde ante las sugerencias de los registas. Cuando Visconti cinceló la más perfecta Violetta imaginable en Callas (1955) la paciencia de Di Stefano se agotó y abandonó la producción. Ambos se reencontraron en Milán para la inauguración de la temporada 1957/58 con Un ballo in maschera (Simionato, Bastianini, Ratti; dir: Gavazzeni). El repertorio de Di Stefano en esa sala, de inicios mayormente líricos, se fue acercando más al terreno spinto y aparecieron títulos como Eugenio Onieguin (1954; Bastianini, Tebaldi, Elmo, Arié; dir: Rodzinski), Cavalleria rusticana (1955; Simionato, Guelfi; dir: Votto) y Adriana Lecouvreur (1958; Petrella, Simionato, Bastianini; dir: Votto), alternados con sus favoritos Werther y L' elisir d' amore, para culminar con fogosas funciones de Carmen (en idioma original y protagonizadas por la Simionato; 1955), Turandot, La Forza del Destino y Aida (1956; Stella, Simionato, Guelfi). Contrariamente a lo que pudiera pensarse a priori, su enfoque vocal de Radamés está bastante logrado, con algún Si bemol agudo muy bien colocado. Junto a Renata Tebaldi y Tito Gobbi hizo alguna exitosa representación de Tosca. en 1961 encarnó a Giuliano della Viola en Il calzare d'argento de Pizzetti, un papel de tensa tesitura que lo obligó a aprender un lenguaje musical que le era extraño. Sus actuaciones en La Scala entraron a una fase final a través del protagonista del Rienzi wagneriano (1964; Kabaivanska; dir: Scherchen) y el Nerón de L' incoronazzione di Poppea de Monteverdi (1967; Bumbry).

Había debutado en el Metropolitan el 25 de febrero de 1948 como el Duque de Mantua de Rigoletto y cantó en la misma temporada el Des Grieux de Manon. En 1948/49 aparecieron Wilhelm Meister en Mignon, Alfredo en La Traviata, Nemorino en L' elisir d' amore, Rinuccio en Gianni Schicchi, Fenton en Falstaff y Rodolfo en La Bohéme. En la temporada siguiente encarnó al cantante italiano de El Caballero de la Rosa y al protagonista de Fausto. Los últimos personajes aparecidos en esa etapa fueron Almaviva en El Barbero de Sevilla (con Lily Pons), Pinkerton en Madama Butterfly, Don José en Carmen (donde le fracturó un brzo a Risë Stevens) y Cavarossi en Tosca. En enero de 1965 regresó en pobre estado vocal para el protagonista de Los Cuentos de Hoffmann. También cantó en Chicago y Filadelfia. El período mexicano (1848/52) le sirvió para incorporar nuevas óperas a su repertorio, entre las que podemos mencionar Werther y La Favorita con la Simionato. Llegó a estas obras con una insuficiente preparación musical y las respectivas grabaciones dan un claro testimonio al respecto. El 9 de septiembre de 1951 se produjo en Brasil el primer encuentro artístico con Callas y Tito Gobbi en La Traviata. Estos artistas formaron después el terceto fonográfico más célebre de la historia. Sin embargo, ésa fue una de las pocas ocasiones en las que aparecieron juntos sobre el escenario. La dupla Callas-Di Stefano en Tosca, tan famosa en el disco, se concretó en el teatro sólo en México (1952).