jueves, julio 10, 2003

"Elixir de amor" ó lo que es lo mesmo' "la última y nos vamos, compadre"
El 12 de Mayo de 1832 hubo el estreno en el Teatro della Cannobbiana de Milán de la ópera en dos actos "L'ELISIR D'AMORE" de Gaetano Donizetti; con libretto de Felice Romani, basado en una comedia de Eugene Scribe. Los intérpretes de la premiére fueron: Heinefetter, Genero, Dabadie, Frezzolini.
Esta obra jocosa con final feliz, trae a mi mente al inigualable Tenor Ramón Vargas en el Palacio de Bellas Artes, cuando se presentó en la temporada de 1995, estuvo simple y llanamente( como deía mi maestro Li) fabuloso. En esta Opera se encuentra la famosa aria del tenor "Una furtiva lagrima" ( muy escuchada por los gangsters), así que han de imaginar que hicimos que Vargas la cantara dos veces. En esta puesta participó la soprano Sylivia Rizzo sustituyendo a una soprano anglonorteamericana que, para mi gusto,Sylvia es demasiado lírica para la Adina.
ACTO I.- La rica y bella Adina se mofa de los tímidos intentos de Nemorino, que está enamorado de ella, y prefiere leer en voz alta la historia de Tristán e Isolda. Los aldeanos que la escuchan desearían poseer un elixir de amor como el de Tristán. Belcore, un sargento que está al frente de un destacamento, entra en escena y trata de conquistar a Adina, con la desesperación de Nemorino.
Una trompeta entre bastidores anuncia la llegada de un carro dorado; sobre él viene el Doctor Dulcamara, un charlatán que trata de vender sus mercancía: "Udite, o rustici" ("Escuchen, aldeanos"). Los lugareños quedan impresionados. Cuando Nemorino pregunta por el "elixir que conquistó a la reina Isolda", Dulcamara afirma que él lo tiene y le entrega una botella que no contiene sino vino de Burdeos, al mismo tiempo que confiesa que nunca vio a nadie tan simple. Tiene lugar entonces un dueto cómico: "Obligato" ("Agradecido").
Nemorino bebe el vino de la botella (Salud!) y canta feliz pensando que pronto conquistará el amor de Adina con aquella poción mágica que se supone hará su efecto pasadas veinticuatro horas. Ensimismado en ello no hace caso a Adina, que entra en escena, lo que, por supuesto, extraña a la chica, que comienza a poner interés en Nemorino.
Belcore recibe la orden de partir con su destacamento, y pide a Adina que se case con él ese mismo día, petición a la que ella aparenta acceder para dar celos a Nemorino. Éste se llena de desesperación, al pensar que el elixir no hará su efecto hasta el día siguiente y ya será demasiado tarde. Suplica entonces a Adina que retrase la boda un día, pero ella rehusa y, mientras todo el pueblo piensa alegremente en la celebración, Nemorino siente que se han esfumado todas sus esperanzas.
ACTO II.- En la granja de Adina todo está preparado para la boda. Después de un alegre coro, Dulcamara presenta la última canción llegada de Venecia, una barcarola que trata de una bella joven sin fortuna que rechaza las pretensiones de un anciano senador. La cantan Dulcamara y Adina, entre el aplauso de los presentes: "Io son ricco, e tu sei bella" ("Yo soy rico, tú eres bella").

Los invitados salen para presenciar la firma del contrato matrimonial, dejando a Dulcamara, que está acabando de comer. Entra Nemorino y Dulcamara le ofrece otra botella de "elixir" que hará su efecto inmediatamente. Mientras tanto, Adina ha retrasado la firma del contrato. Nemorino, para conseguir el dinero necesario para pagar la nueva botella, se alista en el regimiento de Belcore, quien ha entrado de nuevo, y ambos cantan un dueto: "Venti scudi" ("Veinte escudos").

Otra vez en la plaza del pueblo. Giannetta cuenta a los lugareños que el tío de Nemorino ha muerto, dejándole heredero de una gran fortuna, aunque Nemorino todavía no sabe nada de ello. Ahora las muchachas colman de atenciones a Nemorino, y él lo atribuye a los efectos del "elixir". Adina, por su parte, se emociona al saber que Nemorino se ha alistado por su culpa, en tanto que éste, gozoso con su nueva situación, se marcha con las muchachas. Dulcamara le confiesa a Adina que ha vendido a Nemorino un elixir de amor, pero ésta dice, y Dulcamara está de acuerdo, que ella posee un elixir más poderoso: el de su belleza.

Sale de nuevo a escena Nemorino, que ha notado un evidente cambio en la actitud de Adina hacia él, y su amor surge impetuoso: "Una furtiva lagrima". Regresa Adina, que ha rescatado el compromiso de Nemorino con el ejército, le entrega el documento y declara que también está enamorada de él.

Belcore, que vuelve con los soldados, se encuentra con la nueva situación, pero se consuela pronto pensando que el mundo está lleno de mujeres jóvenes. Dulcamara, entretanto, hace un negocio redondo con el elixir, que no sólo ha traído amor, sino también dinero. Los felices lugareños muestran su entusiasta agradecimiento a Dulcamara, que se marcha en su carro dorado, con lo que la ópera finaliza.
See you soon.....