jueves, mayo 22, 2003

"AMIGO ORGANILLERO,ARRANCA CON TUS NOTAS PEDAZOS DE MI ALMA..."
Ésta es una anécdota que le ocurrió a Pietro Mascagni, compositor de una de las obras veristas mas famosas de todos los tiempos: "Cavalleria Rusticana".
Ya en los brazos de la fama, oyó un día en las calles de Florencia a un organillero ambulante que tocaba un fragmento de su ópera "Cavalleria Rusticana", pero a una velocidad doble de la debida. El maestro fue a su encuentro, se presentó, y le aconsejó que diera vuelta al manubrio mucho más despacio a fin de que la pieza sonara mejor. El organillero le dio las gracias al compositor con un sinfín de reverencias y los dos hombres se separaron.
Al día siguiente Mascagni oyó que el organillero tocaba el fragmento al ritmo debido, y se acercó para felicitarlo, pero de pronto se detuvo asombrado al ver que ahora el músico traía consigo del pecho un rótulo muy grande que decía:

--Giovanno Angeli, discípulo del maestro Pietro Mascagni--
Ahí se ven!!!!!!